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Curiosidades napolitanas – Se armó el Belén

A estas alturas ya os habréis dado cuenta de que tengo un serio problema de adicción a Nápoles, pero lo que todavía no he confesado es que una de las cosas que más me gusta hacer allí es ir a ver… ¡¡¡BELENES!!! Sí, sí, belenes, porque Nápoles es la capital mundial del Belén, esto es un hecho indiscutible. Y más concretamente una pequeña callejuela en Spaccanapoli, el corazón de Nápoles: la via San Gregorio Armeno.

Hay pocos lugares más mágicos en el mundo que me gusten más que ésta pequeña callejuela, estrecha, oscura y… M-A-R-A-V-I-L-L-O-S-A

El niño que todos llevamos dentro va a pegar saltos de alegría en cuanto dobléis la esquina y entréis en un mundo en el que el tiempo se paró hace mucho, mucho tiempo… los mejores artesanos belenistas tienen aquí sus tiendas y talleres, y en cualquier momento del año las figuras del Belén son las protagonistas. ¿Queréis ver cómo es una de estas tiendas por dentro? Pues aquí tenéis una imagen de mi preferida, Ferrigno (no me pagan por hacerles publicidad, aunque no me importaría que me diera alguna figurita como comisión).

Esto del Belén nació cuando San Francisco empezó a montar belenes vivientes con sus frailes hace unos 800 años, pero se convirtió en arte en el Nápoles del siglo XVIII

Cuando vayáis no os quedéis aquí, vosotros entrad “hasta la cocina”. Subid a la planta de arriba, donde están las mejores piezas (y las más caras, claro) y el taller donde trabajan. Si vais con niños, va a ser una experiencia que recordaréis toda la vida, seguro. Si no, también. Por encima de vuestras cabezas veréis revolotear docenas de ángeles de todos los colores, y miréis donde miréis habrá todo tipo de personajes que os contarán cómo era la vida en esta ciudad hace doscientos y pico años, allá por el siglo XVIII. Viva, bulliciosa, un poco caótica, colorista, animada… vamos, exactamente igual que ahora.

¿Qué os parece esta charcutería, con todos los detalles? Sus jamones, sus chorizos, su de tó.

Pero corro mucho. ¿Veis la figura del tendero? Pues vamos a ver cómo se hacen. Aquí tenéis unas cuantas desnudas. Las cabezas de barro, las manos de madera y el resto del cuerpo de alambre envuelto en esparto, para que se pueda cambiar la posición de brazos y piernas a la hora de montar el belén.

Las figuras hay que vestirlas, claro, pero no de cualquier manera. Con todo lujo de detalles y telas de calidad, especialmente la estupenda seda de San Leucio, que se producía para toda Europa y que hoy sigue presente en los mejores lugares. Por poner sólo un par de ejemplos, las banderas de la Casa Blanca o del palacio de Buckingham están hechas con ella. Igual que las ropas de estas figuras. ¿O es que esta chica no puede presentarse en cualquier sitio con este estupendo traje?

Lo más curioso de los belenes napolitanos es que intentan captar la vida de la ciudad, y tanto esfuerzo se dedica a la tienda del pescadero, del que vende piezas de vidrio, de la lotera, del que vende cuadritos de devoción… como al portal. Y no sólo al personaje, sino a cada uno de los infinitos detalles que forman parte de su establecimiento.

Un belén napolitano puede tener o no todas estas figuras, pero quien nunca puede faltar es Benino, el pastor que está durmiendo. Ya en las Escrituras se dice que “Los ángeles dieron el anuncio a los pastores durmientes”, pero Benino es uno muy especial. Después de un agotador día de trabajo se ha quedado dormido y está soñando… ¡¡¡la escena que tenemos delante de nosotros!!!

Un último detalle: los músicos que acompañan el fastuoso cortejo de los Reyes Magos. A mediados del siglo XVIII llegó a Nápoles una embajada del sultán otomano. El embajador, Hagi Hussein Effendi, fue recibido por Carlos VII de Nápoles (que unos años después vendría a España a reinar con el nombre de Carlos III), y parece que todo el mundo quedó fascinado por el lujo de aquellos turcos. Tanto, que a partir de entonces se incorporaron al belén esos maravillosos músicos vestidos exactamente igual que aquellos emisarios.

Podríamos seguir y seguir hablando de ese maravilloso mundo que es un belén napolitano, pero solo diremos una cosa más. Si tenemos en cuenta que cada figura tiene entre 35 y 45 cm, y que hay belenes que tienen cuatrocientas o más… pues podremos imaginar que en un rincón de casa no nos caben (aunque los hay desde tres figuras, la Virgen, San José y el niño). Los montajes son muchas veces espectaculares, y la vista se pierde por todos los rincones.

¿Qué os parece éste? Pues la foto muestra sólo una parte, pero sólo con el torbellino de ángeles os podéis hacer una idea del conjunto. Está en uno de los lugares más bonitos de Nápoles, la cartuja de San Martino, junto con otros muchos, grandes y pequeños. ¿A qué estáis esperando para hacer las maletas y marcharos para allí?

De momento, si queréis conocer la HISTORIA DE LAS TRADICIONES DE LA NAVIDAD, tenemos preparadas dos actividades diferentes:

  • Para FAMILIAS CON NIÑOS – 9, 16, 23, 27, 29, 30   de diciembre 3  y 5 de enero a las 17’30.  Si queréis más información o reservar entrad aquí o llamad al 976207363.
  • Para ADULTOS – 6 y 8 de diciembre a las 11’30; 9 , 16, 23 y 30  de diciembre y 6 de enero a las 17’30. Si queréis más información o reservar entrad aquí o llamad al 976207363.

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