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Félix Navarro – un paseo en imágenes por la historia del Mercado Central

De todo lo que construyó Félix Navarro en Zaragoza el edificio más conocido es el Mercado Central, una magnífica obra de hierro que sigue en pie y cumpliendo la misma función para la que fue construido (lo mejor que le puede pasar a un edificio). Ahora bien, la historia de ese lugar como mercado de Zaragoza es muchísimo más larga.

La plaza del Mercado a finales del siglo XIX, con el torreón de la Zuda asomando al fondo. Habría que esperar a que se derribasen los edificios del fondo a la derecha para que se viesen las murallas romanas, pues se habían construido pegados a ellas

El Mercado Central se inauguró en 1903, cuando ya hacía 700 años que la plaza del mercado de Zaragoza estaba allí, desde que un rey de Aragón decidiera trasladar el mercado desde la zona de la puerta Cinegia (actual plaza de España) hasta la zona de la puerta de Toledo.

La zona en el siglo XVIII, con la plaza del mercado a la derecha, larga, estrecha e irregular

Y a mediados del siglo XX, con el edificio del Mercado Central ya construido

La puerta de Toledo

Allí se organizaría desde entonces el mercado de la ciudad, y el barrio de San Pablo iría creciendo a su vera. Era la mejor plaza de Zaragoza, la más grande, hermosa y animada, y aquí tenían lugar todo tipo de acontecimientos, celebraciones… Así seguiría hasta finales del siglo XIX, como vemos también en esta otra imagen.

Al fondo, la cúpula de la iglesia de Santiago

Porches alrededor de la plaza, tiendas en los bajos, chiringuitos más parecidos a lo que hoy llamaríamos un rastro, gente paseando, comprando, hablando, discutiendo por los precios… como las vendedoras de “Gigantes y cabezudos” en el primer cuadro de la zarzuela, cuando se arrancan a cantar, en plena plaza, aquel famosísimo coro que dice que “Si las mujeres mandasen / en vez de mandar los hombres / serían balsas de aceite / los pueblos y las naciones“.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=hs1NYEQ6vqw]

Además de las fotografías de la época y de la zarzuela, también tenemos cuadros para imaginarnos cómo era el ambiente de aquella plaza. Os dejo aquí uno como muestra:

Joaquín Pallarés, 1892

La cuestión es que a finales del siglo XIX Zaragoza había crecido mucho, y estaba renovando sus infraestructuras. Hacía falta, por ejemplo, un mercado en condiciones. Ricardo Magdalena había construido ya el magnífico Matadero Municipal y a Félix Navarro se le pidió el proyecto del “Nuevo Mercado”, que así se llamó. Lo primero que había que hacer era un hueco suficientemente grande para el edificio, y la plaza era relativamente estrecha. ¿Os imagináis por qué?

Aquí se ve claro por qué, ¿no?

La plaza del mercado ocupaba el espacio que quedaba entre la muralla romana (que prácticamente no se veía, porque tenía edificios adosados) y el barrio de San Pablo. Como allí no había espacio suficiente para el edificio del Mercado se hizo lo que en aquella época todo el mundo consideró normal: dinamitar un trozo de muralla bastante más grande que el que se conserva. Las murallas, que en un momento determinado son necesarias, en otro momento, cuando la ciudad crece, son un corsé que le impide desarrollarse. Hace 100 años no se tenía la conciencia respecto al patrimonio que tenemos hoy, por lo que no podemos juzgar aquellos hechos con la mentalidad actual. Las murallas se tiraron sin mirar atrás y pensando que lo que se ganaba era mucho más que lo que se perdía.

Obras para acondicionar la gran plaza en la que se construiría el Mercado Central, con sillares de piedra de la muralla por el suelo

La obra seguía adelante, y en 1903 se inauguró un edificio propio de una ciudad moderna y sin complejos, que miraba al futuro con optimismo. Félix Navarro construyó un edificio de hierro, a la última moda (14 años antes se había hecho la Torre Eiffel de París, por ejemplo, por la que él tenía una enorme admiración que demostró cuando hizo unos años después la Escuela de Artes, colocando pequeñas Torres Eiffel por toda la fachada). Eso sí, sabía que los valores estéticos del hierro no eran muy apreciados, así que en las fachadas lo enmascaró utilizando materiales tradicionales, como el ladrillo.

Una imagen del espectacular interior, completamente diáfano gracias al uso del hierro. Hoy se conserva tal cual, pero es imposible tener esta imagen al levantar la vista

Fachada que da a la calle Torrenueva

En los alrededores del Mercado, sobre todo en los porches, continuaron funcionando las tiendas que ya existían y surgieron otras. Aquí tenéis algunas que seguro que os suenan:

Las tiendas del entorno del Mercado son un mundo que casi ha desaparecido

Casa Gavín nació en 1900…

… y ahí sigue

“El pequeño catalán”, tras su paso por la plaza del Justicia, ha vuelto a los porches del Mercado

En aquellas tiendas se vendía todo lo necesario para que los clientes del Mercado pudieran “aprovechar el viaje“. Los agricultores que venían aquí a vender sus productos a los vendedores podían comprar casi cualquier semilla en Casa Gavín, por ejemplo. En fin, todo un mundo bullicioso, dinámico… que en parte sigue ahí y en parte ha cambiado completamente. Como también ha cambiado el urbanismo de la zona con la apertura de la avenida de Cesaraugusto (lo que se llamó Vía Imperial).

Entre el edificio de los Escolapios, a la izquierda de la foto, y la Audiencia, que aunque no se ve está a la derecha, había una gran manzana de casas entre las calles Escuelas Pías y Cerdán

La estrechez de la calle Escuelas Pías mostraba una imagen mucho más espectacular de la iglesia de los Escolapios

Derribo de la manzana de casas entre las calles Cerdán y Escuelas Pías, con el Mercado Central al fondo

Arriba a la derecha el Mercado Central; abajo a la izquierda la iglesia de Santiago. La avenida de Cesaraugusto sólo estaba en la imaginación de alguno

La apertura de la avenida de Cesaraugusto y la construcción del puente de Santiago trajeron un cambio muy importante en esta zona, con un aumento extraordinario del tráfico. Poco a poco en algunos sectores se empezó a pensar que el Mercado Central estorbaba, pues se quería crear una gran avenida que uniese el puente con la puerta del Carmen, sin interrupciones. ¿Solución? Tirar el Mercado.

Y se salvó

La primera vez que Zaragoza se movilizó en serio para salvar su patrimonio después de la demolición de la Torre Nueva fue para salvar el Mercado Central, a finales de los 70. Y se consiguió, el Mercado no sólo sigue ahí, sino que fue declarado Monumento Nacional y se restauró para que pudiera cumplir mejor su función. Hoy es una de las joyas del patrimonio zaragozano. Merece ser nuevamente restaurado para deshacer mucho de lo que se hizo (esas marquesinas que impiden la visión del interior, por ejemplo), pero hay que reconocer que el edificio no sólo se ha salvado, sino que sigue siendo un mercado, y eso es lo mejor que le podía ocurrir.

Sello de correos dentro de una serie sobre las construcciones metálicas en España

Os dejo con una foto curiosa. Hasta hace no tantos años toda esta zona se cortaba los domingos por la mañana para el Rastro, que se instalaba aquí. ¡¡¡Cómo ha cambiado Zaragoza en poco tiempo!!!

A principios de los 80 el Rastro de los domingos se hacía aquí, aunque hoy parezca increíble

Gracias a Félix Navarro Zaragoza fue más hermosa, más moderna, más cómoda y agradable para sus ciudadanos. Si quieres descubrir cómo fue aquella ciudad que él contribuyó a transformar, en una ruta en la que conoceremos edificios tan distintos como el Mercado Central o la Escuela de Artes, el Monumento al Justicia, edificios de viviendas… ponte en contacto con nosotros en el 976207363, pues podemos realizar la ruta en cualquier momento para un grupo.

Y si queréis saber más sobre Félix Navarro…

Zaragoza y Félix Navarro

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