
HISTORIAS Y LEYENDAS DE ZARAGOZA
puerta principal del PilarUna visita especial en la que nos movemos en la delgada línea que separa la realidad y la ficción, los hechos de la fantasía, lo vivido y lo imaginado.
Una visita especial en la que nos movemos en la delgada línea que separa la realidad y la ficción, los hechos de la fantasía, lo vivido y lo imaginado.
Una visita especial en la que nos movemos en la delgada línea que separa la realidad y la ficción, los hechos de la fantasía, lo vivido y lo imaginado.
Si hay una historia de amor que resista al paso tiempo es la que Zaragoza tiene con la Virgen del Pilar.
Una visita especial en la que nos movemos en la delgada línea que separa la realidad y la ficción, los hechos de la fantasía, lo vivido y lo imaginado.
Una visita especial en la que nos movemos en la delgada línea que separa la realidad y la ficción, los hechos de la fantasía, lo vivido y lo imaginado.
Si hay una historia de amor que resista al paso tiempo es la que Zaragoza tiene con la Virgen del Pilar.
Una visita especial en la que nos movemos en la delgada línea que separa la realidad y la ficción, los hechos de la fantasía, lo vivido y lo imaginado.
Una visita especial en la que nos movemos en la delgada línea que separa la realidad y la ficción, los hechos de la fantasía, lo vivido y lo imaginado.
Si hay una historia de amor que resista al paso tiempo es la que Zaragoza tiene con la Virgen del Pilar.
¡¡¡Roma!!! Pocas ciudades evocan tantísimas cosas, tantos recuerdos, obras de arte maravillosas, comida fantástica, canciones, películas… Audrey Hepburn y Gregory Peck montados en una moto, Marcello Mastroianni y Anita Ekberg en la Fontana de Trevi, Fellini, Anna Magnani… y tantos y tantos y tantos. Roma es una ciudad llena de historias y leyendas, de fantasmas, de personajes únicos que recorrieron sus calles, de artistas excepcionales que dejaron aquí lo mejor de su obra, de monumentos y rincones únicos que todos tenemos en la retina… Y, sobre todo, Roma es el mito de la ciudad eterna, y desde que los emperadores romanos la convirtieran en capital del mundo conocido y los papas hicieran de ella el centro de la Cristiandad muchas otras ciudades, de Sevilla a Lisboa, han presumido de ser la Nueva Roma.