LA SEO Y EL MUSEO DE TAPICES
Puerta principal de la SeoLa Seo, una de las dos catedrales de Zaragoza, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, espectacular, maravillosa… es un lugar inagotable, lleno de historias y secretos.
La Seo, una de las dos catedrales de Zaragoza, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, espectacular, maravillosa… es un lugar inagotable, lleno de historias y secretos.
Una visita especial en la que nos movemos en la delgada línea que separa la realidad y la ficción, los hechos de la fantasía, lo vivido y lo imaginado.
En pleno centro de Zaragoza hay un magnífico edificio, enorme y monumental. Es el antiguo Colegio de la Inmaculada y el Padre Eterno, que tras la expulsión de los jesuitas (a los que pertenecía) en 1767 se convirtió en Real Seminario de San Carlos Borromeo. Todo el mundo sabe dónde está, pero conocerlo, lo que se dice conocerlo… mucho menos. Eso sí, es vox populi que su iglesia es uno de los interiores más impresionantes de la ciudad.
La Seo, una de las dos catedrales de Zaragoza, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, espectacular, maravillosa… es un lugar inagotable, lleno de historias y secretos.
¿Sabéis por qué la iglesia de la Mantería se llama así? Pues en realidad era la iglesia del convento de Santo Tomás de Villanueva, pero en esa zona estaba instalado el gremio de los manteros, cuyo patrón era San Roque. Por eso la plaza que hay delante de la iglesia se sigue llamando plaza de San Roque y el desaparecido arco que daba paso al Coso también se dedicaba al santo.
Si queréis conocer estas y muchas otras historias de la iglesia de la Mantería y descubrir su fantástico interior, recubierto de pinturas barrocas, no os podéis perder las visitas que hemos organizado.
Una visita especial en la que nos movemos en la delgada línea que separa la realidad y la ficción, los hechos de la fantasía, lo vivido y lo imaginado.
Para los sábados de verano os proponemos descubrir el increíble barrio de la Cartuja Baja, el más singular de Zaragoza situado en lo que fue la Cartuja de la Inmaculada Concepción.
Si hay una historia de amor que resista al paso tiempo es la que Zaragoza tiene con la Virgen del Pilar.