Hay lugares que se ven y lugares que además de trasladan en el tiempo. Miravet es de los segundos.
Seguro que has visto mil veces esa foto de un pueblo medieval encaramado a una roca sobre un gran río, coronado por un impresionante castillo. Pues es hora de dejar de verlo en pantallas y venir a vivirlo en directo. Te proponemos un viaje en el tiempo a uno de los rincones más mágicos y con más carácter de la Ribera del Ebro. ¿Te vienes a descubrir los secretos que guardan sus piedras?
Comenzaremos la mañana visitando el Castillo de Miravet. Para poder llegar hasta el castillo, tenemos que ir caminando desde el pueblo hasta la parte de arriba, hay algunos tramos con escaleras y algunos con rampa, por lo que es obligatorio llevar calzado adecuado para caminar unos 20 minutos cuesta arriba, y luego otros 20 minutos cuesta abajo para volver. No hay opción de acceder con el autobús y no hay taxis disponibles.
Sobre el río Ebro y protegido por murallas de 25 metros que parecen brotar de la propia roca, el Castillo de Miravet impacta nada más verlo. Su posición es tan perfecta que desde la prehistoria nadie ha querido dejar escapar este mirador estratégico.
Aunque por aquí pasaron muchas culturas y los andalusíes dejaron su impronta, los verdaderos protagonistas fueron los caballeros templarios. Tras la conquista de Ramón Berenguer IV en el siglo XII, la fortaleza se convirtió en la gran sede del Temple en Aragón y Cataluña. Fue su época de máximo esplendor… y también la de su final más dramático, cuando resistieron más de un año de asedio antes de que la orden fuera disuelta para siempre.
Hoy, a pesar de los retoques para resistir los cañones en épocas posteriores, el castillo mantiene viva su alma medieval. Es, sin duda, una de las joyas de la arquitectura militar catalana.
Además de visitar las estancias del castillo, también disfrutaremos de una experiencia de realidad aumentada en su interior (uso obligatorio de gafas de realidad virtual).

Bajaremos al pueblo a comer (inlcuido) y daremos comienzo a nuestra tarde.
Por la tarde visitaremos las calles de la localidad. Visitaremos el casco histórico, la Antigua Iglesia (hoy centro de Interpretación) y Palacio Miravet (centro de arte Joaquim Mir).
La Iglesia Vieja representa la joya religiosa más importante de Miravet. Construida por la orden del Hospital de San Juan de Jerusalén, se trata de una muestra renacentista singular en las Terres de l’Ebre. Este templo, que ostenta la declaración de monumento junto al castillo y el palacio de la localidad, acoge hoy en día eventos culturales como conciertos, exposiciones y visitas guiadas, además de celebraciones de bodas con un toque diferente.

Durante el siglo XV, el Palau de Miravet sirvió como residencia de Pere Ramón Sacosta, Gran Maestre de la Orden del Hospital (1446-1461). Tras resultar afectado por la Guerra dels Segadors, fue reconstruido en 1844 por el gobernador de Tarragona, Don Juan Satorra, en el contexto de la desamortización de Madoz. Su última etapa en manos privadas estuvo vinculada a la familia Vives Prescolí, hasta que en 2008 fue adquirido por Santiago Marsal. Junto a su hermano Joaquim, impulsaron el «Proyecto Mir», un exhaustivo proceso de rehabilitación y restauración concebido para transformar el inmueble en un centro de arte y casa de huéspedes rindiendo tributo al pintor Joaquim Mir.

¿Qué os parece el plan? Pues aquí os dejamos toda la información:
Cuándo – SÁBADO 28 de noviembre a las 7:00
Dónde – Museo Pablo Serrano (Paseo de María Agustín, 20)
Precio – 90 €; jubilados mayores de 65 año 87€; menores de 12 años 85€ (TODO INCLUIDO: autobús, guía acompañante, entradas, comida y todas las visitas guiadas)
OBSERVACIONES ESPECIALES: Para poder llegar hasta el castillo, tenemos que ir caminando desde el pueblo hasta la parte de arriba, hay algunos tramos con escaleras y algunos con rampa, por lo que es obligatorio llevar calzado adecuado para caminar unos 20 minutos cuesta arriba, y luego otros 20 minutos cuesta abajo para volver. No hay opción de acceder con el autobús y no hay taxis disponibles.
*Al reservar es obligatorio el pago de una señal de 20€, el resto se abonará en efectivo el día de la excursión

