NO SE TOMÓ ZAMORA EN UNA HORA, NI EN DOS, NI EN TRES… Y no sólo por su impresionante ubicación, en un espolón rocoso sobre el río Duero, que se desliza plácidamente a sus pies (ahora hay incluso una playa, para que no falte de nada), sino porque para conocerla hace falta mucho más tiempo del que uno podría pensar a primera vista.
